¿Por qué mi perro tiene miedo al agua?

Aunque habitualmente se relaciona esta fobia con los gatos, lo cierto es que existen numerosos ejemplares de perros que odian el agua. Lejos de lo que pudiera parecer, esto puede convertirse en un grave problema, ya que nuestro amigo no nos lo pondrá nada fácil a la hora de bañarlo. A continuación te enseñamos todo lo que debes saber sobre la fobia al agua en los perros y algunos consejos sobre cómo lidiar con ella.

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Errores que no debemos cometer en su educación

Este problema casi siempre deriva de una mala gestión en la educación de nuestro cachorro. Como sabes, la etapa de socialización de nuestro cachorro comienza cuando es capaz de separarse de su progenitora -a las 3 semanas de vida- y finaliza cuando terminan los patrones de comportamientos infantiles típicos de los cachorros -a las 12 semanas de vida-.

perro sin miedo al agua

Es posible modificar la conducta de tu perro para que deje de tener miedo al agua.

Durante este tiempo es de suma importancia socializarlo tanto con personas como con otros perros, ya que se trata del periodo en el que sus conexiones neuronales todavía no son maduras y resulta mucho más sencillo educarlo. Es por ello que todo lo que necesitemos que nuestro perro aprenda debe asimilarlo en este periodo de tiempo.

Uno de los principales errores que cometemos como dueños es no acostumbrar a nuestra mascota al mundo que lo rodea. Esto implica no solo la interacción social con otros animales o personas, sino el sometimiento a factores ambientales como el ruido o el agua. Algunos otros errores comunes que pueden hacer que nuestro perro desarrolle miedo al agua son los siguientes:

  • Haberlo castigado empleando el agua como castigo.
  • No utilizar agua a una temperatura adecuada durante el baño.
  • Haber forzado al cachorro a interactuar con el agua de manera brusca y contra su voluntad.

Enfermedades relacionadas con el agua

Por otro lado, existen ciertas enfermedades que pueden impedir a tu perro disfrutar del agua como debería. Por ejemplo, es posible que sufra otitis, infección que puede manifestarse si lo bañas demasiado a menudo. Normalmente, una enfermedad como la otitis viene acompañada de comportamientos poco habituales. En un estado avanzado es posible que intente lamerse la oreja o sufra temblores recurrentes.

También es probable que sufra cualquier otra enfermedad o herida que, al entrar en contacto con el agua, intensifique el dolor. Si sospechas que tu perro tiene miedo al agua por alguna de estas causas, acude al veterinario para que le diagnostique y lo trate adecuadamente.

¿Cómo saber si tu perro está enfermo o tiene miedo?

Es habitual que un perro que tiene miedo al agua se sienta incómodo cuando está cerca de una fuente, lago o cualquier masa de agua. Para realizar un diagnóstico adecuado, puedes tratar de jugar con él cerca del agua y ver cómo reacciona. Acércate más y más y trata de evaluar su comportamiento. Un perro con fobia al agua tratará de huir de ella, y notarás cómo su ritmo cardíaco aumenta considerablemente. Pese a ello, existen diferentes niveles de fobia, siendo la reacción muy diferente dependiendo del ejemplar.

Por otra parte, un perro que tiene una enfermedad es posible que no sea consciente de sus propias limitaciones y tan solo reaccione con ansiedad una vez entra en contacto con el agua. Si este es el caso de tu mascota, llévala al veterinario inmediatamente.

Tratamiento en el caso de fobia al agua

Una vez hayas corroborado que tu perro tiene miedo al agua, deberás actuar en consecuencia. Es de vital importancia que no lo fuerces a entrar en contacto con ella o lo castigues si no cumple tus expectativas. Recuerda aplicar siempre un refuerzo positivo de conducta si necesitas educar a tu perro para que deje de tener miedo al agua.

Has de tener en cuenta que modificar esta conducta en tu perro es muy complicado, y es probable que necesites recurrir a la ayuda de un profesional especializado que lo educará como es debido. Como dueño, has de tratar de animar a tu perro mediante caricias y palabras amables para que se sienta lo más cómodo posible. A tu perro le ayudará mucho contar con tu presencia cuando el etólogo o educador canino lleve a cabo las sesiones.

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