¿Por qué mi perro huele mal?

Los perros, al igual que muchas personas y animales, desprenden un olor característico. Este aroma depende de múltiples factores entre los que se encuentran el propio ejemplar, su naturaleza o su salud. En este artículo te explicamos todas las causas por las que tu perro huele mal y cómo puedes solucionar el problema. ¡Sigue leyendo!

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Mi perro huele mal: ¿por qué?

Como mencionamos previamente, existen muchas causas que pueden provocar que tu perro desprenda mal olor. Aunque muchas de ellas no revisten ninguna importancia, otras podrían tener su origen en un problema de salud grave. Por ello, si el olor es persistente e intenso, conviene que centremos nuestra atención en el problema y, en caso de necesidad, recurrir al veterinario. Algunas de las causas más comunes que hacen que tu perro huela mal son las siguientes.

Glándulas anales

Una de las causas más comunes que provocan mal olor en los perros son las glándulas anales. Estas glándulas almacenan una sustancia lubricante que tiene como objetivo facilitar la excreción. Aunque los perros suelen vaciar las glándulas anales de manera natural, en ocasiones es necesario que un veterinario, peluquero canino o el propio tutor, facilite la salida del líquido. De no hacerlo, el ano de tu perro desprenderá muy mal olor e, incluso, podría llegar a infectarse.

Para vaciarlas deberás contar con guantes y una gasa. Palpa con las manos la zona alrededor de su ano hasta que las encuentres. Después, presiónalas suavemente para que el ano excrete el líquido lubricante. Este proceso es más sencillo si cuentas con un ayudante que sujete al perro, ya que estos suelen tratar de escapar al tratarse de un proceso incómodo.

Almohadillas

A diferencia de los humanos, los perros no cuentan con glándulas sudoríparas en su piel que les ayude a regular su temperatura corporal. Sin embargo, son capaces de transpirar, en cierta medida, a través de las almohadillas de sus pies. Esto quiere decir que gran parte de su calor corporal se desprende a través de ellas, ejerciendo la labor de mecanismo de sudoración. Este sudor desprendido puede ocasionar mal olor, al igual que lo hacemos los humanos al sudar. Se trata de algo normal por lo que no debes preocuparte.

Infecciones

Las infecciones son causantes de mal olor. Muchas de ellas derivan de un excesivo rascado por la presencia de algún parásito externo o por una alergia. Otras, como la otitis, son más difíciles de identificar. Si detectas algún comportamiento anómalo en tu mascota, no dudes en llevarlo al veterinario.

Exceso de sebo

La piel del perro segrega una grasa natural que tiene como objetivo proteger la dermis. En algunos casos, puede producirse un exceso de sebo que genere mal olor. Para estos casos, es probable que el veterinario lleve a cabo un tratamiento con el objetivo de evitar la oxidación de la piel.

Mala higiene

Uno de los motivos más obvios por los que un perro puede oler mal es por una mala higiene. Recuerda que es necesario lavar al perro cuándo desprenda mal olor, es decir, una vez al mes aproximadamente. Si tu mascota acumula mucha porquería en la piel, además de oler mal, su piel podría verse dañada.

El sarro y la gingivitis también son consecuencias de una mala higiene que suelen alterar el aroma de tu can. Además, al lamerse constantemente, pueden provocarse infecciones con facilidad.

Gases

Los gases son otro de los motivos habituales por los que un perro puede oler a rayos. Habitualmente, las flatulencias muy olorosas suelen ser consecuencia de una alimentación deficiente. Por ello, es muy importante que des de comer pienso de calidad a tu mascota.

¿Qué hago si mi perro huele mal?

Como tutor, eres el responsable de fomentar buenos hábitos que redunden de manera positiva en la salud de tu mascota. Para ello, es necesario que sigas las siguientes recomendaciones:

  • Alimenta a tu mascota con pienso de calidad.
  • Mantén la higiene de su boca utilizando cepillos o barritas masticables.
  • Baña a tu perro siempre que empiece a dar mal olor.
  • Cepilla su manto regularmente para que no se formen nudos donde se acumule la porquería.
  • Mantén los oídos de tu perro limpios.

Si, a pesar de todo, tu perro sigue oliendo mal, no dudes en recurrir a un veterinario para que diagnostique el problema y pueda realizar el tratamiento adecuado.

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