Mi perro persigue a mi gato: ¿cómo evitarlo?

Que un perro persiga a un gato se trata de un comportamiento muy común que tiene fácil solución. Aunque tener a estas 2 especies conviviendo puede no ser la mejor idea, es posible adiestrar al perro para que se comporte como es debido ante su presencia.

En la mayor parte de las ocasiones, que un perro persiga a un gato responde a un instinto natural de depredación que puede ser corregido. Por ello, es muy importante que adiestres a tu perro desde que es un cachorro para que no adopte este tipo de actitudes en el futuro. Continúa leyendo y descubre cómo evitar que los perros persigan a los gatos.

¿Cómo evitar que mi perro persiga a mi gato?

Existen múltiples métodos para evitar que los perros corran detrás de los gatos. Sin embargo, cuánto más joven sea el perro, más efectivo es el aprendizaje. Por ello, los canes han de ser adiestrados desde cachorros, ya que es durante esta etapa cuando se forman sus conexiones neuronales y es más fácil que aprenda cualquier orden. A continuación te explicamos algunos métodos para evitar que tu can persiga a tu gato.

Método 1

Si tu perro es todavía un cachorro, estás de suerte. Este método es muy sencillo y efectivo si tu perro no tiene más de un año de vida. Para llevarlo a cabo, debes empezar introduciendo a tu gato en una pequeña jaula. Asegúrate de que es espaciosa y se encuentra cómodo, de tal manera que no se ponga nervioso cuando vea aparecer al perro.

Posteriormente, acerca a tu perro a la jaula. Pronto observarás cómo comienza a olisquear y a tratar de molestar al gato a través de los barrotes. Procura responder con firmeza en este caso y, cuando deje de hacerlo, recompénsale con caricias y golosinas. Pronto observarás cómo tu perro asocia los premios al hecho de no molestar al gato. De esta forma, crearás un hábito en él que podría perdurar durante el resto de su vida.

Método 2

En ocasiones, a los perros les surge el instinto de depredación a edades avanzadas. Estos casos son más complejos, ya que a medida que pasa el tiempo, más difícil es adiestrar a tu perro.

Para llevar a cabo este adiestramiento, deberás atar a tu perro con una correa extensible y dejar libre al gato. Cuando el felino se acerque al perro, éste reaccionará ladrando o, incluso, tratando de perseguirle. En este caso, niega su actitud de manera rotunda y voz firme. Cuando el perro te mire y deje de intentar atrapar al gato, recompénsale para que asocie su buen comportamiento a su premio.

Es importante que, antes de liberar al perro completamente, lo sujetes con la correa y le des libertad poco a poco. De esta forma, te asegurarás de que no se lance a por el gato.

Método 3

Este método es el más simple y está indicado para los casos menos graves o aquellos en los que el perro solo quiere “jugar”. Bastará con que, cuando tu can persiga al gato, trates de distraerlo con algún tipo de orden. La idea es interrumpir la acción de persecución y crear unos “límites” virtuales que tu perro acabará cumpliendo. Es importante que impongas las órdenes de manera firme y segura.

¿Qué hago si mi perro sigue persiguiendo a mi gato?

En estos casos, lo ideal es que recurras a un etólogo canino. Se trata de profesionales del comportamiento animal que serán capaces de detectar las necesidades de tu perro y aplicar así un adiestramiento más efectivo.

Por otro lado, has de asegurarte de que de que tu perro pasea lo suficiente, ya que el estrés podría provocar que persiga al gato para descargar adrenalina.

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