Lunares en perros: ¿debo preocuparme?

Al igual que los humanos, los perros también tienen lunares. Aunque en muchas ocasiones su manto los oculta, conviene inspeccionar cada cierto tiempo su piel para tenerlos identificados. Los lunares son altas concentraciones de pigmento que, en casi todas las ocasiones, no revisten importancia. Habitualmente, estas formaciones se manifiestan abdomen, mejillas y boca, debido a la alta concentración de pigmento en esas áreas. Continúa leyendo para saberlo todo sobre los lunares en perros.

¿Por qué mi perro tiene lunares?

Los lunares son muy típicos en perros. Se denomina por lunar, a toda formación anómala sobre la piel, producto de una acumulación de melanocitos. Estas células son las encargadas de producir pigmento que da color a la piel.

Estos lunares acompañarán a nuestro perro durante toda su vida e, incluso, irán apareciendo a lo largo de la misma en diferentes momentos. Aunque existen componentes genéticos que pueden influir en la formación de lunares, algunos factores externos como la exposición al sol, pueden ser el caldo de cultivo perfecto para la aparición de nuevas imperfecciones sobre la piel.

Los lunares en perros suelen ser oscuros, ovalados y con relieve en algunas ocasiones. Éstos últimos, menos comunes, reciben el nombre de nevo displásico, y puede derivar en melanoma.

Tipos de lunares en perros

Los lunares pueden manifestarse de diferentes maneras en la piel del perro. Sin embargo, la mayoría responden a una serie de patrones fácilmente identificables.

En los siguientes puntos te mostramos todo lo que debes saber sobre los principales tipos de lunares en perros.

Lunares congénitos

Son aquellos con los que nuestro perro nace, es decir, que se adquieren por herencia genética. Este tipo de lunares suelen ser peligrosos, ya que habitualmente derivan en melanoma. Por ello, si detectas lunares inusuales en tu cachorro, es conveniente que lo lleves al veterinario para que le haga un seguimiento durante los primeros meses de vida.

Algunos lunares malignos tienden a crecer en las siguientes zonas:

  • Zona sebácea. Algunas razas como el Cocker Spaniel suelen verse más afectados por tumores en esta área.
  • Patas y pezuñas.
  • Zona abdominal. Los bóxers son propensos a desarrollar lunares malignos en esta zona.

Lunares adquiridos

Los lunares adquiridos son aquellos que nuestro perro desarrolla a lo largo de su vida. Habitualmente, estos lunares dejan de aflorar en la piel una vez que nuestro perro ha alcanzado la etapa adulta.

¿Cómo saber si los lunares de mi perro son malignos?

Tranquilízate, ya que comúnmente los lunares suelen ser benignos. Así y todo, conviene realizar un seguimiento por parte del veterinario en los siguientes casos:

  • El lunar es asimétrico.
  • Su textura es irregular.
  • El tamaño es desproporcionad en comparación con el resto de lunares.
  • Cambios en el color de lunar, especialmente si se vuelven muy oscuros.

Así y todo, te recordamos que la información aquí descrita es meramente orientativa, y es el veterinario quien debe realizar un diagnóstico apropiado a tu perro.

Algunas razas que tienen más riesgo a desarrollar lunares malignos son las siguientes:

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