La alimentación en perros ancianos

Los perros tienen diferentes necesidades nutricionales durante el transcurso de su vida. Es por ello que la dieta no debe ser estática, sino que debemos ir adaptándola a las circunstancias de cada momento. En el caso de los perros mayores, es fundamental tener presente dos aspectos esenciales a la hora de darle de comer: el descenso de actividad física y la degeneración del metabolismo. Para cumplir con los requisitos de nutrición para perros mayores, debemos disminuir la dosis energética para que no convierta en grasa el exceso de energía. Continúa leyendo si deseas saber más sobre la alimentación de los perros viejos.

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Las proteínas

Como sabes, los perros son animales carnívoros que basan su dieta en la proteína animal. En el caso de los perros ancianos es indispensable incorporar una buena cantidad de proteínas a su dieta, ya que la regeneración de los tejidos necesita más combustible. Sin embargo, un exceso de proteínas puede provocar fatiga renal debido al trabajo que tienen que realizar los riñones a la hora de procesar estas proteínas.

En cuanto a la elección de las proteínas, deben ser de máxima calidad y fácilmente digestibles. Por ejemplo, la carne magra de pollo o pavo, el huevo o el hígado son proteínas válidas para el metabolismo de los perros mayores. Si prefieres no complicarte la vida, puedes recurrir a piensos premium para perros de edad avanzada que cubren todas sus necesidades nutricionales.

La degradación de las proteínas comporta la aparición de urea, una sustancia tóxica que en condiciones normales es filtrada por los riñones y eliminada a través de la orina. Sin embargo, los perros ancianos tienen dificultades para eliminarla con la misma eficacia, lo que implica que una parte de la urea pasa a la sangre. Los síntomas de este problema son sed excesiva y vómitos.

Además de los problemas con la urea, los perros viejos pueden sufrir problemas hepáticos y pancreáticos que implican diarreas frecuentes. Para evitar estos problemas es recomendable someter a nuestro perro a análisis de sangre periódicos a partir de los 8 años de edad e ir adaptando su dieta con la ayuda de un veterinario.

Las materias grasas

Generalmente, en perros de mediana edad es conveniente limitar las grasas para prevenir la obesidad. Aunque el peso del perro se mantenga constante a medida que crece, el proceso de envejecimiento comporta un aumento del porcentaje de grasa y una disminución de la grasa corporal. Mientras que en el perro joven el porcentaje de grasa se sitúa alrededor de un 15%, en los perros mayores puede alcanzar hasta un 30%.

La degeneración de las articulaciones son habituales en los perros viejos y un aumento de peso puede agravar el problema. Por lo tanto, es importante controlar la curva de peso encontrando el equilibrio entre la prevención de la obesidad y el aporte de energía.

Dado que los perros ancianos no gastan tanta energía como los jóvenes, su ración debe ser menos energética. Para ello es necesario disminuir los lípidos. Se estima que el porcentaje de grasa que debe contener el alimento es de un 10% en relación con la materia seca. Al igual que las proteínas, los lípidos deben ser muy digestibles.

adaptar comida a perros ancianos
La alimentación de los perros ancianos debe adaptarse a su actividad y capacidad metabólica.

Vitaminas y oligoelementos

Con la edad el apetito del perro disminuye y su aporte de nutrientes en la dieta será menor. Esto puede provocar una falta de vitaminas que debemos aportar de forma específica. Las vitaminas para perros de edad avanzada son A, B1, B6, B12 y E.

Por otro lado, a partir de los 8 años de edad, los índices de zinc y cobre pueden disminuir hasta un 20%. Esta carencia disminuye la multiplicación de los linfocitos T, muy importantes en el sistema inmunitario, y provoca otras alteraciones relacionadas con la actividad de los neutrófilos o el metabolismo cutáneo. Además, aumenta la mortalidad en caso de infección vírica o bacteriana. Para solventar esta carencia, es necesario suplementar con zinc la dieta de los perros ancianos. La cantidad debe ser de 2-3 mg/kg en los perros mayores y de 1 mg/kg en los jóvenes. Superar este límite podría provocar la intoxicación.

Además, no existen necesidades particulares de vitamina D o calcio en el perro anciano. Un alimento de mantenimiento para perro adulto con una proporción de fósforo y calcio correcta es suficiente para el perro mayor.

Por último, el aporte de sal debe reducirse, ya que favorece la aparición de afecciones cardíacas.

Las fibras

Los perros de más edad suelen tener problemas de tránsito intestinal, lo que causa estreñimiento y una mayor absorción de toxinas. Aumentar el aporte de fibra facilitará el tránsito y, además, dará a nuestro perro una mayor sensación de saciedad, lo que beneficia a las dietas ligeras.

Bibliografía

  • Florence Desachy. La alimentación del perro.
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