La alimentación en perras gestantes

La alimentación de los perros no es estática, sino que debe adaptarse en función de factores como la edad, el grado de actividad o sus problemas de salud. En el caso de las perras gestantes, no es necesario adaptar su dieta durante las primeras semanas, pero sí en el último tercio de gestación. Continúa leyendo y descubre cómo debe ser la alimentación de las perras gestantes.

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¿Cómo alimentar a una perra gestante?

Como comentamos anteriormente, la alimentación de las perras preñadas no debe variar durante las primeras semanas de gestación. Sin embargo, a medida que avanza el embarazo, las necesidades nutricionales de la perra aumentan, alcanzando el pico en el último tercio del periodo gestacional. En este momento, el feto tiene un crecimiento rápido y el peso de la madre puede aumentar de un 15% a un 25%.

Durante las dos últimas semanas de embarazo, la perra necesitará un enriquecimiento de la ración acorde a esta subida de peso. Sin embargo, no debemos aumentar las raciones cuantitativamente, ya que la madre no tiene gran volumen digestivo debido a que el útero ocupa mucho espacio. Lo ideal es darle raciones de alto valor nutritivo espaciadas en varias tomas diarias.

A partir de la quinta semana, se incrementará en un 10% de su valor por semana. El feto necesitará proteínas y agua para desarrollarse, por lo que los suplementos de la hembra deben seguir en esta dirección. Cuando la gestación llega a su fin, las necesidades proteicas son cuatro veces más altas que en circunstancias normales.

Las raciones que le facilitemos deben tener, al menos, un porcentaje de proteínas de un 30% de materia seca. Los alimentos que cumplen con estas características son los huevos, los lácteos y el hígado. Las necesidades de minerales incrementan de la misma forma.

Alimentación durante la lactancia

La producción de leche exige un importante aporte de calcio y energía en su dieta. Se trata de un requerimiento vital que previene la aparición de la crisis de la tetania, una emergencia veterinaria que requiere una inmediata inyección de calcio. Algunos de sus síntomas son la tensión muscular y respiración afanosa.

El pico de lactancia se da entre la tercera y la quinta semana después del parto. Durante este periodo, las necesidades energéticas de la perra aumentan hasta cuatro veces más que en condiciones normales, y las proteínicas hasta seis veces. En cuanto a los aportes de calcio y fósforo, deben multiplicarse por tres durante este periodo. Posteriormente, la lactancia disminuye hasta el momento del destete, cuando los cachorros tienen unas siete semanas de vida. En resumen, debe aportarse tres veces más de energía, seis veces más de proteínas y tres veces más de minerales.

A continuación te facilitamos un resumen sobre la evolución de la ración de la hembra durante la lactancia.

Cantidad de comida

Los valores cuantitativos de las raciones durante las primeras semanas de lactancia deben seguir los siguientes criterios:

  • Primera semana: incremento de 1,5 veces el régimen de mantenimiento.
  • Segunda semana: incremento de 2 veces el régimen de mantenimiento.
  • Tercera semana: incremento de 3 veces el régimen de mantenimiento.

Composición de la comida

En cuanto a los valores cualitativos, deben seguir la siguiente evolución:

  • Proteínas: de 32% a 35% de la materia seca.
  • Materia grasa: de 23% a 26% de la materia seca.
  • Glúcidos: de 32% a 35% de la materia seca.
  • Fibras: hasta un 3,5% máximo de materia seca.

Bibliografía

  • Florence Desachy. La alimentación del perro.
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