Displasia de cadera en perros

La displasia de cadera es un término vulgar que utilizado en medicina para designar a la displasia coxofemoral. Se trata de una enfermedad osteoarticular que se produce cuando la cadera no puede recubrir la cabeza del fémur en su totalidad. En perros se trata de una afección hereditaria que se manifiesta a partir de los 6 meses de edad. Sin embargo, no es hasta la edad adulta cuando sus efectos degeneran hasta mermar la calidad de vida del perro.

Aunque la displasia de cadera afecta mayormente a perros de grandes, también se trata de un mal común en perros de raza pequeña. Al crecer más rápidamente, los perros de raza grande tienen más probabilidades de sufrir esta enfermedad. Por otro lado, prácticas como el exceso de ejercicio físico, la mala alimentación o el sobrepeso, son factores críticos que influyen en el desarrollo de la displasia de cadera. Sus efectos pueden ser tan dolorosos que impidan totalmente la movilidad de sus patas traseras, incapacitándolo de por vida. Si deseas saber más sobre la displasia de cadera en perros, sus causas, consecuencias y prevención, ¡sigue leyendo!

¿En qué consiste la displasia de cadera en perros?

La displasia consiste en una alteración de la articulación coxofemoral que impide el libre movimiento de las patas traseras del perro. La cabeza del fémur tiene forma redondeada y debe encajar perfectamente en el acetábulo, el hueco de forma cóncava que se encuentra en el suelo pélvico. El acetábulo se encuentra en la cadera, el hueso que une el fémur con la pelvis.

Cuando los perros se hacen mayores, la cadera sufre pequeños desplazamientos laterales que pueden llegar a provocar una luxación. Esta luxación, además de provocar dolor, impide que el perro pueda mover correctamente las patas. Se trata de una enfermedad degenerativa que empeora con el tiempo.

Indirectamente, los tejidos alrededor de la articulación -periarticulares-, así como la propia articulación, se inflaman y se desgastan, impidiéndole realizar movimientos simples y dificultando su día a día. Como consecuencia de estos problemas, los perros pueden llegar a sufrir artrosis prematura.

La displasia de cadera es una enfermedad genética que, aunque ciertas razas de perros tienden a sufrir, muchos ejemplares no llegan a desarrollar en su totalidad.

Niveles de gravedad de la displasia

La displasia de cadera en perros presenta diferentes niveles de gravedad. A través de una radiografía es posible diagnosticar con facilidad el nivel de displasia:

  • Nivel A. El primer nivel corresponde a una cadera normal sin ningún tipo de displasia.
  • Nivel B. El perro presenta síntomas leves de displasia de cadera.
  • Nivel C. Se pueden apreciar signos leves de displasia a través de una radiografía.
  • Nivel D. El perro presenta signos de displasia de cadera moderada.
  • Nivel E. El grado de displasia de cadera es muy alto.

Aunque la displasia de cadera es una enfermedad degenerativa, si se detecta a tiempo es posible tratarla para mejorar la calidad de vida del perro. Por ello, es fundamental diagnosticarla en sus primeras fases.

Causas de la displasia de cadera

Las principales causas de la displasia de cadera son factores genéticos. Sin embargo, los hábitos pueden redundar de manera positiva o negativa en el desarrollo de la enfermedad. Por ello, llevar una dieta sana o realizar ejercicio moderado es totalmente necesario para que nuestro perro pueda llevar una vida digna.

Por otra parte, existen algunos factores como la velocidad de crecimiento o el sobrepeso que influyen directamente en el estado de las articulaciones y, por tanto, en el nivel de gravedad de la afección. Por ello, los perros grandes son los que más sufren la enfermedad.

¿Qué razas son propensas a sufrir displasia de cadera?

La displasia de cadera es una enfermedad que puede aparecer en cualquier raza, aunque algunas tienen más probabilidades que otras de sufrirla. Esto se debe a la selección artificial a la que han sido sometido los perros durante cientos de años. A continuación te mostramos un listado completo sobre las razas de perros más propensas a sufrir displasia de cadera.

Displasia de cadera en perros grandes

Los perros grandes tienden a sufrir displasia de cadera debido a que su crecimiento mayor que el de otros perros. Algunas de las razas grandes más propensas a sufrirlas son las siguientes:

  • Border terrier.
  • Boyero de Berna.
  • Bulldog americano.
  • Bulldog inglés.
  • Golden retriever.
  • Husky siberiano.
  • Mastín del Pirineo.
  • Mastín español
  • Mastín napolitano.
  • Pastor alemán.
  • Pastor belga malinois.
  • Pastor belga de tervueren.
  • Rottweiler.
  • Whippet.

Displasia de cadera en perros pequeños

Aunque los perros pequeños no son los más afectados por esa enfermedad, existen algunas razas propensas a sufrir displasia de cadera:

La displasia de cadera es fácilmente diagnosticable a través de una radiografía.

Síntomas de la displasia de cadera en perros

Detectar la displasia de cadera en perros puede no ser sencillo a simple vista. En las fases iniciales de su desarrollo es más complicado identificarla, ya que los síntomas que presentan los perros en esta etapa son mucho más suaves. A medida que la enfermedad degenera, los síntomas empeoran y el tratamiento se vuelve más complejo. Por ello, si la raza de tu perro es de aquellas que son propensas a sufrir displasia de cadera, debes permanecer muy atento a los siguientes síntomas:

  • Baja actividad.
  • Permanece sentado mucho tiempo.
  • No es capaz de jugar de forma brusca; se queja.
  • No puede subir escaleras.
  • Camina con las patas posteriores rígidas.
  • Cojea.
  • Tiene la espalda curvada.
  • Anda dando pequeños saltitos con las patas traseras.

Todos estos síntomas responden al dolor que sufren los perros cuando tienen que realizar cualquier movimiento rutinario. Por otro lado, estos pueden presentarse de manera constante e intermitente y empeoran con el tiempo. Por ello, es fundamental detectar la displasia de cadera de manera precoz, llevarlo al veterinario lo antes posible y aplicar un tratamiento paliativo.

¿Cómo se detecta la displasia de cadera en perros?

El diagnóstico de la displasia de cadera es relativamente sencillo. Una vez hayamos detectado los síntomas de la enfermedad, el veterinario realizará una prueba motriz, manipulando las patas y la pelvis del perro. Posteriormente, solicitará una radiografía que confirme que nuestro perro sufre displasia de cadera. Antes de realizar la radiografía es posible que haya que anestesiar al animal, ya que la prueba debe realizarse boca arriba. Si el veterinario tiene dudas acerca de los resultados, solicitará una prueba de orina o de sangre para descartar otras enfermedades.

Aunque nuestro perro presente síntomas leves de la afección, es posible que la enfermedad se encuentre en estado avanzado. Esto se debe a que la inflamación de los tejidos que recubren la articulación puede ser variable independientemente de la gravedad de la displasia.

Tratamiento de la displasia de cadera en perros

La displasia de cadera en perros es una enfermedad incurable y degenerativa a la que se le pueden aplicar tratamientos paliativos, más o menos agresivos, que deben ser aplicados en función de la salud del perro, la gravedad de la displasia y, en general, el grado de tolerancia del animal. También es necesario tener en cuenta que existen tratamientos que requieren un mayor desembolso económico.

Operación de la displasia de cadera en perros

La operación de displasia de cadera debe ser la última opción a la que recurrir para tratar a nuestra mascota. Tan solo se recurre a la cirugía cuando los tratamientos médicos no dan resultado. Como parte positiva, cuando el perro es sometido a una intervención quirúrgica suele ser una solución definitiva que mejora sustancialmente su calidad de vida. Habitualmente, la operación de displasia de cadera se realiza a los perros que presentan un nivel de gravedad severo.

La cirugía que se suele realizar para tratar la displasia de cadera es la triple osteotomía pélvica. Esta intervención consiste en la incorporación de unas placas que permitan unir la cadera con el fémur sin que este tenga que desplazarse.

Por desgracia, no todos los perros son aptos para someterse a esta intervención quirúrgica. Para estos casos excepcionales e incurables, existe la posibilidad de realizar una artroplastia, es decir la extirpación de la cabeza del fémur y la elaboración de una prótesis ortopédica que facilite la movilidad. Aunque los perros que se someten a esta cirugía no recuperan su completa libertad de movimientos, eliminan el dolor y permite incrementar su calidad de vida de manera notable.

Medicación para la displasia de cadera en perros

Si tu perro sufre una displasia de cadera leve o inoperable, es necesario recurrir a medicamentos que ayuden a mejorar la calidad de vida del perro. Generalmente, las medicinas recetadas por el veterinario son condoprotectores -para proteger los cartílagos-, antiinflamatorios -corticoesteroides o AINEs- o analgésicos. Habitualmente, suelen tener efectos secundarios en el sistema renal y digestivo, por lo que tan solo debemos suministrar estos medicamentos a nuestra mascota en el caso de que haya sido recetado por un especialista.

Tratamientos alternativos

Para los casos más específicos, existen alternativas al tratamiento convencional que pueden tener muy buena respuesta por parte de nuestras mascotas:

  • Tratamiento de adelgazamiento. El sobrepeso influye de manera negativa en la displasia de cadera, ya que acelera la degradación de los huesos. Al incrementar el peso, las articulaciones se ven sometidas a un mayor esfuerzo, lo que repercute de manera negativa en el desarrollo de la enfermedad. El tratamiento de adelgazamiento consiste en aplicar una dieta saludable que lleve a nuestro perro a su peso óptimo, retrasando así el avance de la displasia.
  • Terapia nutricional del cartílago. Se trata de suministrar a nuestra mascota complementos alimenticios que le aporte antioxidantes y otras sustancias que le ayuden a preservar y regenerar el cartílago.
  • Ejercicio físico. La realización de ejercicio físico moderado suele redundar de manera positiva en el avance de la enfermedad. Al aumentar su masa muscular, el perro tenderá a realizar movimientos con menor esfuerzo.
  • Tratamiento de hidroterapia. La natación permite a los perros desarrollar sus músculos sin desgastar sus articulaciones. Nadar 2 veces por semana es suficiente para mejorar el estado de salud de nuestra mascota. Se trata de un tratamiento natural contra la displasia de cadera que resulta muy efectiva en todo tipo de perros.
Existen tratamientos destinados a mejorar la calidad de vida de los perros con displasia.

Arneses para la displasia de cadera en perros

Por suerte, existen arneses para perros con esta enfermedad en el mercado. Se trata de un tipo de arnés destinado a que nuestra mascota realice el menor esfuerzo físico posible. Gracias a él, es posible reducir el grado de inflamación de las articulaciones, lo que mejora el estado de los músculos y, por tanto, retrasa el proceso degenerativo de la enfermedad.

Estos arneses son aptos para perros de todos los tamaños y edades y su utilización es muy sencilla. Suelen anclarse en la parte de la cadera del perro para que estos tengan que realizar un esfuerzo menor al andar. Para casos más extremos, también es posible utilizar una silla de ruedas para perros que les ayude a mantener la cadera firme.

¿Cómo prevenir la displasia de cadera en perros?

Como comentamos previamente, la displasia de cadera es una enfermedad genética e incurable que tan solo puede ser tratada de forma paliativa. Sin embargo, existen algunos factores que influyen en la velocidad de avance de la enfermedad. Entre ellos, la obesidad, el exceso de ejercicio físico o la mala alimentación, son solo algunas de las variables que se relacionan de manera directa con la displasia de cadera.

Por otra parte, la mejor manera de prevenir esta afección es someter a los perros afectados a la castración. De esta forma, se evita la reproducción de ejemplares que puedan transmitir la enfermedad a sus descendientes, mejorando así la calidad de vida de la especie. De hecho, el FCI exige durante el proceso de obtención del pedigrí, que el perro se encuentre entre los niveles A y B de la enfermedad, es decir, que no existan indicios claros de su presencia.

¿Cómo cuidar a un perro con displasia?

Aunque la displasia de cadera no tiene cura, podemos hacer que nuestro perro lleve una vida lo más digna posible si lo sometemos a los cuidados necesarios:

  • Sácalo a pasear con frecuencia. Si tu perro no puede soportar paseos prolongados, reduce su duración y sácalo más veces a la calle.
  • Llévalo a nadar un par de veces por semana. Como te comentamos con anterioridad, la hidroterapia ayuda a nuestro perro a mejorar su musculatura que rodea las articulaciones.
  • Cuida su alimentación. La obesidad es un factor de riesgo que empeora los pronósticos de la enfermedad.
  • Visita al veterinario con frecuencia. De esta forma podrá hacer un seguimiento de la enfermedad y aplicar los tratamientos necesarios.
  • Utiliza arneses especiales. No olvides utilizar sillas de ruedas especiales o arneses para perros con displasia si tu mascota está sometida a un tratamiento conservador.

Por último, te recordamos que en PerrosRazaPequeña no tenemos potestad para realizar ningún tipo de tratamiento y que en ningún caso el contenido de este artículo pretende sustituir la opinión de un veterinario. En el caso de que tu perro sufra los síntomas propios de la displasia de cadera, es necesario recurrir a un especialista acreditado.

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